Las patologías que producen alteraciones en la piel son motivo de consulta recurrente y algunas de ellas encuentran en el verano el momento perfecto para hacer acto de presencia. Es el caso del pie de atleta o tiña de los pies (Tinea pedis), una infección cutánea superficial, altamente contagiosa, causada en más del 80% de los casos por una familia de hongos llamados dermatofitos.

El pie de atleta es el resultado de una infección en la epidermis cuyo agente causante más común es el hongo Trichophytum rubrum. Es una dermatosis extremadamente común, más frecuente en hombres que en mujeres, pudiendo aparecer tanto en niños como en adultos.

El contagio se produce por transmisión directa de persona a persona o por contacto con superficies húmedas contaminadas u objetos contaminados. Además, el calor y la humedad de manera continuada en el pie (por el sudor y el uso de calzado cerrado y/o mojado), forman el caldo de cultivo perfecto para la aparición, desarrollo y cronicidad del hongo.

Esta micosis cutánea,  puede presentarse bajo cuatro formas diferentes o incluso como una combinación de ellas (interdigital, hiperqueratósica crónica, vesiculoampollar, ulcerosa aguda) por lo que las manifestaciones y el aspecto de la infección pueden variar de una persona a otra. Los síntomas más comunes son: ardor, prurito, descamación, dolor e incluso inflamación. En ocasiones, se puede complicar con infecciones bacterianas responsables del característico mal olor. Suele aparecer en los espacios entre los 3 últimos dedos y se puede extender hacia la planta y al talón. Puede afectar a ambos pies al mismo tiempo.

En la mayoría de casos, estas dermatofitosis se tratan de manera tópica, con fármacos llamados antimicóticos o antifúngicos, aunque la elección del tratamiento dependerá de la localización, la severidad de la infección y de las características del paciente. Los fármacos antifúngicos tópicos se presentan en forma de cremas, lociones, sprays o polvos que se aplican sobre la piel limpia y seca, combinados con el uso de agentes desecantes. Para evitar recaídas es importante cumplir el ciclo completo de tratamiento aunque se note mejoría antes, además, no es recomendable aplicar vendaje oclusivo sobre la zona afectada  ya que evita la transpiración lo cual favorece el desarrollo del hongo.

Podemos prevenir la aparición de pie de atleta adoptando una serie de medidas higiénicas y  unas pautas muy sencillas:

  • Es muy importante no andar descalzo en áreas públicas húmedas y no compartir objetos de uso personal
  • Evitar usar calzado que impida la transpiración del pie
  • Mantener una correcta higiene y cuidadoso secado de los pies, especialmente entre los dedos
  • Usar calcetines de algodón y cambiarlos de manera frecuente para mantener los pies secos.
  • No tocar las lesiones para evitar el contagio a otras zonas del cuerpo.