La información que aparece en el etiquetado de un fotoprotector es importante y muy útil a la hora de elegir cuál se adapta mejor a nuestras necesidades. Este artículo busca clarificar conceptos sobre los distintos signos, símbolos y especificaciones que figuran en envase de los fotoprotectores.

El sol es necesario para la vida, la radiación solar es una fuente de energía necesaria para nuestro organismo. A pesar de sus beneficios, la exposición solar de forma no controlada supone un riesgo para la salud, se asocia a quemaduras, envejecimiento cutáneo prematuro, afecciones oculares y cáncer de piel, es muy importante protegerse correctamente del sol para evitar los efectos negativos sobre la piel.

 

¿De qué nos protegen?

Los fotoprotectores son productos cosméticos que contienen sustancias llamadas filtros solares que pueden absorber o reflejar las radiaciones UVB, UVA e IR. De esta manera, evitan su penetración en la piel impidiendo los efectos dañinos e indeseables que pueden llegar a causar.

– rayos UVB: Penetran poco en la piel, se quedan en la capa más superficial. Son los responsables de las quemaduras solares y aumentan el riesgo de padecer cáncer de piel. Desencadenan el bronceado.

– rayos UVA: Penetran hasta la dermis (la capa media), tiene efecto acumulativo y a largo plazo causan fotoenvejecimiento, manchas y cáncer cutáneo.

– IR-A: Muchos de los protectores actuales también nos cuidan de los infrarrojos, estas radiaciones pueden alcanzar la capa más profunda de la piel, las consecuencias son deshidratación cutánea y piel fina y a largo plazo arrugas profundas.

 

¿Cómo interpretar su etiquetado?

El etiquetado de los protectores solares debe cumplir con la legislación vigente por lo que además de las indicaciones obligatorias de los productos cosméticos incluirán una serie de declaraciones sobre su eficacia, advertencias y consejos de aplicación aportándonos información suficiente para que sepamos en todo momento qué tipo de producto se está adquiriendo y cuáles son sus propiedades, así elegiremos el fotoprotector que más nos conviene.

 

SIGLAS FPS

El Factor de Protección Solar (SPF), sólo hace referencia a la radiación UVB e indica el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel ante el enrojecimiento previo a la quemadura.

Por ejemplo, si tardas 30 minutos en quemarte sin protección, con un fotoprotector de SPF30 tardarías 30×30= 900 minutos. Este factor no tiene en cuenta la transpiración, el baño, la incorrecta aplicación del producto, la intensidad de las radiaciones o el lugar de exposición al sol.

La industria cosmética utiliza diferentes metodologías para determinar el SPF, en Europa el método más utilizado es el método COLIPA que clasifica los SPF como: protección baja: 6-10 protección media: 15-25; protección alta: 30-50 y protección muy alta: 50+.

 

SIGLAS UVA dentro de un círculo

Este símbolo indica que cumple con las recomendaciones de la Unión europea en cuanto a la protección frente a los rayos UVA, las cuales indican que sea 1/3 de la protección frente a los UVB, por ejemplo un fotoprotector SPF30 que incorporase protección UVA tendría una protección 10 en UVA.

 

IR

Estas siglas indican protección frente a las radiaciones infrarrojas, aunque no cuantifica.

 

RESISTENCIA AL AGUA

La resistencia al agua es otro factor muy importante en un protector solar. Por un lado están los water resistant, que indican que el producto no pierde su capacidad protectora (su FPS) tras 40 minutos en el agua. Por otra parte, los waterproof, que aseguran protección después de 80 minutos de baño.

 

MODO DE EMPLEO

También se incluyen instrucciones sobre cómo debemos emplear el producto solar. La cantidad a aplicar, el tiempo que debe pasar antes de la exposición al sol o la periodicidad con la que debemos usarlo.

 

INGREDIENTES

Aparecen ordenados en orden decreciente de concentración en el producto, de manera que el primer ingrediente que figura es el que está en mayor cantidad.

 

CADUCIDAD

En caso de que el producto caduque antes de 30 meses, debe incorporarse esa fecha de caducidad, normalmente indicada con un icono con la forma de un tarro de crema abierto que incluye los meses de uso una vez abierto.

 

RECICLAJE

Señala que el laboratorio cumple con la legislación sobre envases, residuos y reciclaje y por tanto el producto puede ser reciclado.

 

BIODEGRADABLE

Determinados compuestos químicos que se emplean como filtros solares crean cierto impacto en los corales y aunque el riesgo de contaminación medioambiental es muy bajo, no es despreciable.

¿Cuál es la protección ideal?

Para elegir el protector adecuado se deben tener en cuenta una serie de factores.

– El primero es la persona a la que va dirigida, ya que no elegiremos el mismo producto solar para un niño que para un adulto.

– También es importante el fototipo de la persona, determinado por la pigmentación de la piel, ojos y cabello, además de la capacidad para adquirir bronceado. Del fototipo depende la sensibilidad de las personas a la radiación. A menor fototipo es necesario aplicar un protector con mayor SPF.

– La zona en la que lo apliquemos y el tipo de piel de la persona que lo use.

– La época del año, que determina el nivel de radiación UVB que absorbe nuestra piel. No recibimos la misma cantidad en verano que en otoño, por ejemplo.

– Es necesario tener en cuenta otros factores como la altitud, la presencia de elementos que reflejen la radiación, como la nieve, o la hora del día. La peligrosidad aumenta en estos casos.

En la farmacia podrás encontrar el producto solar que mejor se adapta a las características de tu piel y contarás con el consejo del farmacéutico para orientarte en la compra. Toma el sol con precaución y disfruta de él.