Estamos en pleno invierno, la climatología es adversa y es la temporada ideal para que la gripe y el resfriado hagan su molesta aparición. No es casualidad que estos sean los dos motivos de consulta más frecuentes en la farmacia en invierno. La gripe y el resfriado presentan síntomas comunes; sin embargo, difieren en el agente causante, en los síntomas y en cómo se manifiestan. A continuación, os detallamos las principales diferencias entre la gripe y el resfriado:

Resfriado

El resfriado, aunque molesto, no deja de ser una infección leve de las vías respiratorias altas. No suele producir fiebre o si lo hace no suele superar los 38 ºC, se acompaña de secreción nasal, tos y estornudos, dolor de garganta y de cabeza. Suele tener una duración de entre 2 y 7 días aunque la tos puede persistir más tiempo.

Gripe

Por su parte, la gripe sí que puede presentar complicaciones, dependiendo de la edad y del estado de salud. Se caracteriza por la aparición súbita de fiebre alta, a la que se une un malestar general considerable. No es frecuente que la fiebre dure más de cuatro días, aunque se mantienen la tos, el dolor de garganta y la secreción nasal que suelen desaparecer al cabo de una semana.

Otra de las grandes diferencias que presenta la gripe respecto al resfriado es la brusquedad en su inicio; con un período de incubación mucho más breve, entre las 18 y las 36 horas, la gripe no avisa, ataca desde el primer momento a nuestras defensas.

¿SE PUEDEN PREVENIR LA GRIPE Y EL RESFRIADO?

La vacunación  antigripal es la medida más importante y adecuada disponible frente a la infección por el virus de la gripe y sus complicaciones. Sin embargo, es difícil actuar sobre el resfriado.

MEDIDAS PREVENTIVAS GENERALES

Debemos lavarnos bien las manos de manera regular, especialmente si acabamos de toser y estornudar, además de utilizar pañuelos desechables. Por supuesto, evitar el contacto con personas afectadas es vital si queremos prevenir posibles contagios y, si somos nosotros los afectados, es importante taparnos la boca y la nariz al estornudar para no perjudicar a nadie.

Si somos fumadores, evitar el tabaco y, aunque sea difícil en esta época, no exponernos demasiado al frío ni a los cambios bruscos de temperatura. Con todas estas medidas, sumadas a una dieta sana y equilibrada, tendremos gran parte de la batalla contra la gripe y el resfriado ganada.

¿CUÁL ES EL MEJOR TRATAMIENTO?

El tratamiento en ambos casos estará dirigido al control de los síntomas. Aunque la elección dependerá de la edad, de la presencia de otros problemas de salud o de determinadas situaciones fisiológicas, como el embarazo o la lactancia, el tratamiento prescrito también se indicará en función de los síntomas referidos.

En la farmacia disponemos de medicamentos individuales para el control de los síntomas o combinaciones para aliviar todos los síntomas. Deben usarse con precaución ya que pueden presentar interacciones con otros tratamientos utilizados y alterar su efecto, o empeorar otras enfermedades presentes.

Los antibióticos no están indicados en el tratamiento de la gripe y el resfriado porque no son activos frente a los virus. Además, pueden resultar contraproducentes por la posible pérdida de actividad cuando sí sean necesarios.